La lucha por romper el control estatal, derrotar a la burocracia y conquistar la independencia política de los trabajadores, no existe entre las “verdades” del “nuevo” MAS

Llamar a derrotar a la burocracia vía elecciones y no con el método de la guerra civil y la revolución política al interior de las organizaciones obreras, es una utopía reaccionaria; es una forma de plantear la “vía pacífica” a “recuperar los sindicatos” y a “romper la dependencia de los sindicatos del estado burgués en los países semicoloniales”.
Pero a diferencia de lo que promete el MAS, para nada recuperar los sindicatos puede ser de manera pacífica. Pues a la burguesía le va la vida en impedir la independencia de las organizaciones obreras, porque cuando esto sucede, los sindicatos pueden dejar de cumplir su rol cotidiano, en época de paz, como planteaba la III Internacional, de luchar por el aumento de los salarios en el mercado de trabajo y por el mejoramiento de las condiciones del trabajador asalariado, para pasar a transformarse en organismos de la lucha política de masas y de la revolución proletaria. Así, sucedió, por ejemplo, en la revolución boliviana de 1952 con la COB (Central Obrera), donde se organizaban la lucha por las demandas de toda la clase obrera y el campesinado pobre, llegando incluso a poner en pie las milicias obreras y campesinas para luchar contra el gobierno de la junta militar presidida por Hugo Ballivián.
 
Por eso, cuando esto sucede, como por ejemplo lo hicieron los trabajadores argentinos con el “Rodrigazo” en 1975, donde pusieron en pie las coordinadoras fabriles y conquistaron la Huelga General, la burguesía no duda en acudir a golpes militares

Anticipándose a estos sucesos históricos, IV Internacional hace 70 años definía que “El gobierno de los países atrasados, o sea coloniales o semicoloniales, asume en general un carácter bonapartista o semibonapartista (…) los sindicatos: o están bajo el patrocinio especial del estado o sujetos a una cruel persecución. Este tutelaje del estado está determinado por dos grandes tareas que éste debe encarar: en primer lugar atraer a la clase obrera, para así ganar un punto de apoyo para la resistencia a las pretensiones excesivas por parte del imperialismo y al mismo tiempo disciplinar a los mismos obreros poniéndolos bajo control de una burocracia”. Y continuaba afirmando a renglón seguido que “El capitalismo monopolista cada vez tiene menos interés en transigir con la independencia de los sindicatos. Exige que la burocracia reformista y la aristocracia obrera, que picotean las migajas que caen de su mesa, se transformen en su policía política a los ojos de la clase obrera. Cuando no se puede lograr esto, se reemplaza la burocracia por el fascismo”. (“Los sindicatos en la época imperialista”, León Trotsky 1940).

Por eso el marxismo revolucionario planteaba que “Tenemos que adaptarnos a las condiciones existentes en cada país dado para movilizar a las masas no sólo contra la burguesía sino también contra el régimen totalitario de los propios sindicatos y contra los dirigentes que sustentan ese régimen. La primera consigna de esta lucha es: independencia total e incondicional de los sindicatos respecto del estado capitalista. Esto significa luchar por convertir los sindicatos en organismos de las grandes masas explotadas y no de la aristocracia obrera”. (Ídem)

Por ello, o los sindicatos devienen, en manos de la burocracia sindical y los reformistas de todo pelaje, en instrumentos secundarios del capitalismo imperialista para subordinar a los obreros y obstaculizar la revolución; o por el contrario, pueden convertirse en un instrumento del movimiento revolucionario del proletariado, si tienen a su frente a una dirección revolucionaria que haya conquistado ese lugar en el combate en el seno de la clase obrera y los explotados. ¡La clase obrera necesita direcciones revolucionarias en los sindicatos para luchar seriamente por sus demandas y las del conjunto de los explotados!

Los obreros de Paty siguen al Programa de Transición como una guía de acción cotidiana. Pues en él se afirmaba lo siguiente: “Los sindicatos, aun los más poderoso, no abarcan más del 20 al 25 de la clase obrera y por otra parte, sus capas más calificadas y mejor pagadas. La mayoría más oprimida de la clase obrera no es arrastrada a la lucha sino episódicamente en los períodos de auge excepcional del movimiento obrero. En estos momentos es necesario crear organizaciones ad-hoc, que abarquen toda la masa en lucha los comités de huelga, los comités de fábrica, y en fin, los soviets”. (…)
“Por todo lo que antecede las secciones de la IV Internacional deben esforzarse constantemente no sólo en renovar el aparato de los sindicatos proponiendo atrevida y resueltamente en los momentos críticos nuevos líderes dispuestos a la lucha en lugar de funcionarios rutinarios y carreristas, sino también de crear en todos los casos en que sea posible, organizaciones de combate ad hoc que respondan mejor a los objetivos de la lucha de masas contra la sociedad burguesa, sin arredrarse, si fuese necesario, frente a una ruptura abierta con el aparato conservador de los sindicatos. Si es criminal volver la espalda a las organizaciones de masas para contentarse con ficciones sectarias, no es menos criminal tolerar pasivamente la subordinación del movimiento revolucionario de las masas al contralor de pandillas burocráticas abiertamente reaccionarias o conservadoras disfrazadas de “progresistas”. El sindicato no es un fin en sí, sino sólo uno de los medios a emplear en la marcha hacia la revolución proletaria”. Cuanta actualidad tienen estas sabias palabras.

El MAS siempre ha empleado una política sindicalista y oportunista. Tan es así que su posición de “nuevas direcciones” se tradujo, no en el combate por una dirección revolucionaria del movimiento obrero, incluido los sindicatos, sino en “nuevas direcciones” que les han traído varias tragedias y dolores de cabeza a los trabajadores. Por dar tan solo un ejemplo, los obreros de la carne no podemos olvidar que el  “viejo” MAS fue el que llevó al traidor Peretti, antecesor de Molina, como Secretario General de nuestro gremio hace unos cuantos años atrás. Así nos fue a los trabajadores.

Por buscar torcer este rumbo y liberar todas las energías combativas de los obreros de la carne, son atacados los obreros revolucionarios de Paty que platearon las condiciones de la victoria al conjunto de los obreros del gremio y de todo el país que luchan por liberarse del yugo de la burocracia sindical.

 

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